Metapintura

Metapintura

Pere Borrell i del Caso. Huyendo de la crítica
Pere Borrell i del Caso. Huyendo de la crítica

Un viaje a la idea del arte

MUSEO NACIONAL DEL PRADO Paseo del Prado s/n

Del 15 de noviembre de 2016 al 19 de febrero de 2017

Esta exposición propone un recorrido por diferentes temas que aparecerán al visitante a las múltiples formas que, desde finales de la Edad Media y hasta los inicios de la Contemporánea, adoptó la convivencia con las imágenes y en las que se expresó el concepto de “arte”.

Se nutre básicamente de obras del Museo del Prado, pues forma parte de una serie de muestras que en los últimos años están proponiendo al público una reflexión sobre el museo. A esas obras se han añadido una veintena de préstamos de obras de otras instituciones. Esa dependencia de los fondos del museo explica que las Colecciones Reales y la pintura española sean los dos polos en torno a los cuales bascula la exposición.

Lo que tienen en común estas obras es que no solo actúan como “ventanas” de una realidad exterior, sino también “espejos” en los que sus autores reflejan sus rostros o cuestiones relacionadas con la historia de su actividad, con los usos y connotaciones asociados a las imágenes o con las leyes que rigen la práctica de la pintura o la escultura. Son obras que demuestran hasta que punto a lo largo de estos siglos ha habido un interés introspectivo por parte de los artistas y su público, y cómo el arte, y cómo el arte se ha convertido en tema del arte.

Desarrollo de la exposición

El viaje que propone esta exposición es progresivo. Se inicia con los relatos y leyendas de la mitología y la religión a través de los cuales se trató de explicar el impulso artístico, y culmina en 1819, con la creación del Museo del Prado, que significó para España la plena asunción de que la pintura o la escultura eran materias intelectuales, que debían ser protegidas por el Estado, y muy capaces de estimular el orgullo colectivo.

Metapintura Museo del Prado
Metapintura en el Museo del Prado

Entre medias, el visitante encontrará doce secciones.

En “El Quijote y las Meninas” se llama la atención sobre el hecho de que dos de los puntos de referencia del Siglo de Oro español son hitos de la literatura y la pintura autoreflexivas europeas. “Cuando no basta el arte: el poder de las imágenes”, nos recuerda la presencia de importantes contenidos extraartísticos en numerosas imágenes, a las que se han atribuido notables poderes religiosos o mágicos. En “La pintura como signo” se muestran varios ejemplos de “cuadros dentro del cuadro”, que permiten conocer los usos y conceptos relacionados con pinturas devocionales, esculturas antiguas o retratos. Sucede a esta sección “Los límites del cuadro”, donde se plantea el tema del “ilusionismo”, la aspiración de la pintura a confundirse con la realidad.

Autorretrato de Tiziano Museo del Prado
Autorretrato de Tiziano
Museo del Prado

La segunda parte de la exposición incide en cómo el concepto de “arte” está estrechamente ligado a los de “historia” y “tradición” a la noción de “artista” o personalidad creadora. El Autorretrato de Tiziano inicia una sección que incluye varios homenajes a este maestro veneciano y culmina con las Hilanderas, un lugar de encuentro entre Tiziano, Rubens y Velázquez.

Hilanderas de Velázquez
Las Hilanderas de Velázquez Museo del Prado

 El siguiente espacio está dedicado a “El rostro del arte”, y contiene retratos y autorretratos a través de los cuales podemos apreciar cómo eran los artistas y, sobre todo, cómo querían ser percibidos. Tras ellos, nos encontraremos con ” Los lugares del arte”; es decir, los espacios de aprendizaje y creación artística por un lado, y aquellos adonde estaban destinadas las obras de arte por otro.

Exposición Metapintura
Exposición Metapintura
Museo del Prado

Las últimas secciones tienen como tema la reflexión sobre el arte y los artistas que se dio en España desde la Ilustración. En ese momento, con Jovellanos, se articula la primera historia moderna de la pintura española, y artistas como Goya ponen en cuestión algunos de los usos más arraigados relacionados con las imágenes. Al mismo tiempo existe una intensa actividad introspectiva, los artistas reflejan con creciente frecuencia su entorno afectivo y la subjetividad empieza a ocupar un lugar importante en la obra de destacados pintores. Eso hará que en la discusión sobre las artes se subrayen asuntos relacionados con el artista y su personalidad, como los que se refieren al amor, la muerte y la fama, que protagonizan una de las secciones. 

 

El arte de Clara Peeters

El arte de Clara Peeters

MUSEO DEL PRADO

Del 25 de octubre del 2016 al 19 de febrero de 2017

Clara Peeters (activa entre 1607 y 1621) fue una de las escasas mujeres que se dedicaron a la pintura en el siglo XVII. Difícilmente en esta época las mujeres podían desarrollar una actividad profesional. Peeters trabajó en Amberes y su primera obra fechada es de 1607. 

Se especializó en pintar naturalezas muertas, un género que estaba en la vanguardia del arte en aquella época. También fue, hasta donde sabemos, la primera artista en pintar naturalezas de pescados. Sería este un tema que se haría popular.

Significado de sus cuadros:

Los cuadros de Clara Peeters son enigmáticos: ¿qué es exactamente lo que vemos en estas escenas?, ¿cómo se valoraba una vasija de porcelana en torno a 1610?, ¿y una alcachofa o una concha?, ¿y por qué pintar estos objetos?

Clara Peeters 1611
Mesa con mantel, salero,taza dorada, pastel, jarra, plato de porcelana con aceitunas y aves asadas, 1611 Museo del Prado

La respuesta a estas preguntas se encuentran en la historia cultural y material europea de finales del siglo XVI y principios del XVII. Muchos bodegones de Clara Peeters muestran comida lista para servir, junto a vajillas y enseres de lujo. 

El incentivo para pintar este tipo de objetos procedía de los banquetes de comienzos de la Edad Moderna. Aquí la comida jugaba un papel fundamental y se usaba como signo de distinción.

Elementos que aparecen:

Las porcelanas procedentes de China, las copas de cristal de estilo veneciano o las copas doradas se usaban para dotar a las mesas de suntuosidad.

Clara Peeters 1611
Bodegón con gavilán, aves, porcelana y conchas, 1611 Museo del Prado

Los alimentos también eran importantes en su faceta comercial. Sabemos que desde Amberes se exportaban productos lácteos y pescados. Igualmente se importaban la sal, distintos tipos de frutas y el vino. El valor que los contemporáneos de Clara Peeters daban a estos bienes motivó que los incluyese en sus cuadros.

Otro aspecto que influyó en la selección de los objetos pintados por Peeters fue el auge del estudio de la naturaleza en Europa durante el Renacimiento. Consecuencia de ello fue el interés por parte de la élite europea en coleccionar flores, animales o conchas exóticas. Algunos bodegones de Clara Peeters pueden verse como pequeñas versiones pintadas de este tipo de colecciones.

Clara Peeters 1611
Bodegón con pescado, vela, alcachofas, cangrejos y gambas, 1611 Museo del Prado

 Los cuadros de Clara Peeters tratan de todos los productos que se han descrito y de las asociaciones que provocaban en las mentes de sus contemporáneos. Desde un punto de vista formal, Peeters optó por un estilo sobrio y preciso que insiste en la apariencia real de las cosas. Este estilo realista muestra, de nuevo, el espíritu innovador de la pintora, pues la sitúa en la vanguardia del arte europeo. En varios cuadros de Clara Peeters vemos autorretratos de la artista reflejados en diferentes objetos. Hay dos pinturas donde se ven hasta siete. 

Clara Peeters, 1611
Bodegón con flores, copa de plata dorada, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre, 1611

La abundancia de autorretratos, y también de firmas, en las obras de Peeters es una forma de afirmación que quizá se explique porque fue una mujer en una profesión dominada por hombres. Al pintarse a sí misma, también enfatizaba el ilusionismo de la obra. Tenemos la sensación de que la vemos mientras pinta.

Organización de la exposición:

Entre las primeras colecciones donde se documenta la presencia de cuadros de Peeters en el siglo XVII está la Colección Real española.

Exposición en el Museo del Prado
El arte de Clara Peeters

El Museo del Prado, heredero de esa colección, posee cuatro importantes naturalezas muertas de la artista. Es la mayor concentración de su obra en una misma institución. Por esta razón el Prado ha organizado, en colaboración con el Koninklijk Museum voor Schone Kunsten de Amberes y el Museum Rockoxhuis de Amberes, la primera exposición monográfica dedicada a Clara Peeters.